El Niño: cine de acción español con una impactante apuesta visual

El Niño

De acuerdo con las opiniones del público pero también de los especialistas y los referentes de la industria cinematográfica española, el 2014 seguramente será recordado como uno de los años más exitosos para el cine de nuestro país, no solo por la cantidad de películas que se filmaron y que se estrenaron sino también por el éxito que las mismas han alcanzado en términos de popularidad y de recaudación, marcando nuevos récords históricos. Ocho Apellidos Vascos y la recientemente exhibida Torrente 5 son dos de los grandes ejemplos de estos meses dorados para la industria del cine español, siendo casi una obligación ineludible la de incluir a “El Niño”, la película que fue dirigida por Daniel Monzón y que desde su primer fin de semana en acción ha logrado cautivar a millones de compatriotas.

En relación a las razones para un éxito semejante, vale la pena reconocer que El Niño ha conseguido romper con todos los límites establecidos en cuanto a la propuesta visual se refiere, alcanzando lo que ninguna otra película española había logrado respecto a efectos y escenas de acción se refiere, con momentos espectaculares e inolvidables que han cautivado a cada uno de sus espectadores. Disponible ahora en plataformas como la de www.bricopelis.com, El Niño ofrece como principal virtud sus increíbles momentos de tensión puestos en pantalla a través de escenas filmadas con extrema precisión y gran energía, con persecuciones por aire y por mar en las que se ponen en pantalla una larga lista de recursos técnicos que se ejecutan sin falencias. De todas formas, es justo reconocer que la película de Daniel Monzón no encuentra en lo visual su única virtud, sino que debe agregarse a ella cuestiones como el trabajo de los protagonistas y la presencia de un guion tan fuerte como realista, comprometido con una situación que efectivamente tiene lugar en la actualidad y afecta a cientos de jóvenes españoles.

El Niño basa su línea argumental en la situación que se vive hoy en la región del Estrecho de Gibraltar, lugar en el cual decenas de personas están involucradas con el negocio del narcotráfico, utilizando este camino para trasladar las sustancias de un lado a otro del continente europeo. Así es como conoceremos a los personajes protagónicos, dos de los cuales asumen el rol de traficantes y otros dos de policías que intentan poner fin a esta situación a partir de investigaciones en las que arriesgan su propia vida. En este marco, sorprende la calidad del trabajo de Luis Tosar y Eduard Fernández, quienes se ponen en la piel de estos sujetos de acción y ofrecen interpretaciones muy destacadas, que obligan al espectador a ponerse en su lugar y sentir empatía con una realidad que Daniel Monzón ha logrado capturar y narrar de forma excepcional.